Una tarjeta y ya
Cada alumno lleva su tarjeta con código QR, o una etiqueta NFC pegada a la mochila. La cámara lee sola, una tras otra, sin que toques la pantalla entre alumno y alumno.
Tus alumnos entran, acercan su tarjeta y el teléfono los va registrando —cada uno con su hora y su retardo—. Sin internet funciona igual: se guarda en tu teléfono y se sube solo cuando vuelve la señal. Y al final del mes, el informe ya está hecho.
Gratis para siempre, sin tarjeta de crédito. Se abre en el navegador del teléfono y se instala en la pantalla de inicio en un toque.
Cada alumno lleva su tarjeta con código QR, o una etiqueta NFC pegada a la mochila. La cámara lee sola, una tras otra, sin que toques la pantalla entre alumno y alumno.
En el patio, en la escuela sin señal o con el wifi caído, la lista se marca igual y se guarda en el teléfono. Cuando vuelve la señal se sube sola: tú ni te enteras.
La semana, el mes o el ciclo completo en una cuadrícula que se lee de un vistazo, con el porcentaje de cada alumno y su descarga en PDF. Sin volver a capturar nada.
Ideal para
Nombre por nombre, veintiocho veces, con el grupo entero esperando. Y al final del mes, la misma hoja otra vez para sacar los porcentajes que te piden. Ese minuto es el que Nemikan te devuelve — y el informe, de paso.
No hay que instalar nada en la escuela, ni pedirle permiso a nadie, ni esperar a que un departamento te dé de alta. Son tres pasos y los haces tú.
Entras con tu cuenta de Google y creas el grupo con su hora de entrada y su tolerancia. Los nombres los tecleas, los pegas de una hoja de cálculo o los sacas de una foto de la lista de la escuela.
Nemikan arma la hoja: diez tarjetas por hoja carta, del tamaño de una credencial y con sus marcas de corte. El código es del alumno y le sirve todo el ciclo, aunque cambie de grupo.
Enciendes la cámara y los alumnos van pasando su tarjeta, uno tras otro, sin tocar la pantalla entre uno y otro. Cada marca guarda su hora y su retardo, y sin señal se guarda igual en el teléfono.
Tu primer grupo cabe en lo que dura un recreo.
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Arriba la cámara, abajo la lista. Lo que decide el retardo es cómo se produjo la marca: una tarjeta pasa por la hora de entrada y su tolerancia; los tres botones de cada renglón los pulsas tú, porque en ese momento estás viendo al alumno. Nadie queda como ausente por culpa del reloj.
Verde, ámbar y rojo: presente, retardo y falta. Los sábados, los domingos y los días sin clase salen en morado, así que la semana siempre cae en el mismo sitio y un hueco blanco significa lo que parece: ese día se quedó sin registrar. La reunión con la mamá empieza enseñando la pantalla.
Hoja carta, diez tarjetas, con marcas de corte.
Cada tarjeta mide 85.6 × 54 mm, como una credencial, y salen diez por hoja carta. No hay que encargarlas, ni esperarlas, ni pagarlas: se imprimen hoy y mañana ya están en la mochila.
El código es permanente y es del alumno: le sirve aunque el próximo ciclo cambie de grupo. Y si tu teléfono tiene NFC, también puedes usar etiquetas RFID pegadas a la mochila o al cuaderno.
El grupo de la mañana, el de la tarde y el taller de los martes, cada uno con su hora de entrada y su tolerancia. En «Hoy» aparece lo que toca ahora, y en cuanto termina la clase te dice qué grupo quedó a medias — antes de que se te olvide.
La lista se captura a mano, se pega de una hoja de cálculo o se lee de una foto de la lista de la escuela.
Festivos, consejos técnicos, suspensiones y vacaciones. Cuando marcas un día sin clase, ese día deja de reclamarte el pase de lista, deja de contar como hueco en la cuadrícula y el recordatorio de la mañana no suena.
Y si ese sábado sí hubo clase de recuperación, escaneas igual: Nemikan pregunta y lo guarda. Ninguna app debería plantarse el día que el docente tenía razón.
En una computadora Nemikan se abre en dos paneles, con la barra lateral de secciones y la cuadrícula a todo lo ancho. No es otro programa ni otra cuenta: son los mismos datos, y lo que marcaste en el teléfono ya está aquí.
Es donde se arma el informe del bimestre sin pelear con una pantalla de seis pulgadas.
Nemikan escribe un resumen de cómo va tu grupo. Para eso no manda nombres: manda cifras y etiquetas —alumno 1, alumno 2— y los nombres se reponen en tu teléfono, ya con el texto de vuelta.
No es una promesa de folleto: es cómo está construido, y por eso se puede contar aquí con este detalle.
Pasar lista, el QR, el NFC y el informe en PDF no son de pago nunca. Premium quita los topes de quien lleva varios grupos y quiere el ciclo completo.
$0
para siempre
$69 $99
al mes · o $480 $999 al año
Pagando por año ahorras $348. Cancelas cuando quieras desde la app, y al cancelar no se borra nada.
Sí, y el plan gratis no caduca. Incluye hasta 3 grupos activos de 40 alumnos, el pase de lista con QR, con NFC y a mano, las tarjetas para imprimir y los informes del mes en PDF. No pide tarjeta de crédito para empezar.
Sí. La lista se marca igual en el patio, en la escuela sin señal o con el wifi caído: cada marca se guarda en tu teléfono al instante y se sube sola cuando vuelve la señal, sin que tengas que hacer nada ni acordarte de nada.
No. La cámara de tu teléfono lee el código QR de la tarjeta, y las tarjetas las imprimes en la impresora de la escuela. Si tu teléfono trae NFC, también puedes usar etiquetas RFID pegadas a la mochila, pero es opcional.
Las genera Nemikan. Cada tarjeta mide 85.6 × 54 mm, como una credencial, y salen diez por hoja carta con sus marcas de corte. El código es del alumno, no del grupo, así que le sirve todo el ciclo aunque cambie de salón.
Se abre en el navegador del teléfono y se instala en la pantalla de inicio en un toque, sin pasar por ninguna tienda. En una computadora es la misma app y la misma cuenta, en dos paneles y con la cuadrícula a todo lo ancho: lo que marcaste en el teléfono ya está ahí.
Se guardan en servidores de Google en México (Querétaro) y no salen del país. Nemikan no pide la CURP ni el domicilio de nadie, y a la inteligencia artificial que escribe el resumen del grupo no le llega ningún dato de un menor: viajan cifras y etiquetas —alumno 1, alumno 2— y los nombres se reponen en tu teléfono.
Sí. Nemikan no depende del nivel: lo único que necesita es una lista de alumnos y una hora de entrada. Lo usan desde primarias hasta secundarias, preparatorias, talleres y academias, cada uno con el horario y la tolerancia que le tocan.
Desde la misma app, cuando quieras y sin escribirle a nadie. Al cancelar no se borra nada: tus grupos, tus registros y tus informes siguen ahí, y vuelven completos el día que reactives.
Viene de dos lenguas que se hablan en México desde mucho antes que el español, y que se siguen hablando hoy.
Nemi
vivir, andar, estar presente
Káan
aprender, enseñar
Juntas dicen justo lo que pasa en el salón cuando la clase por fin empieza: estar presente para aprender. Nos gustó encontrar que el nombre se armaba solo, con dos palabras que venían por caminos distintos y que, puestas una junto a la otra, encajaban.
Es lo mismo que venimos a hacer. Nemikan forma parte de La experiencia de aprender, una iniciativa cuya misión es acercar la tecnología a la educación. Y tal como Nemi y Káan se juntaron para formar un significado nuevo, creemos que la tecnología y la educación —cada una con su propia naturaleza— pueden juntarse para lograr algo nuevo, y significativamente hermoso, en el desarrollo humano y social.
Entras con tu cuenta de Google, creas tu grupo, pegas la lista e imprimes las tarjetas. Lo que hagas esta tarde te lo devuelve el primer minuto de mañana.
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